4 beneficios de comenzar el día meditando acerca de la palabra del Señor

Muchas veces aguardamos al final del día para orar o conectarnos de un modo particular con el Señor. En esta oportunidad queremos que conozcas los beneficios de iniciar tus mañanas junto al Salvador. 

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Nos da una buena dosis de el poder sanador del amor. 

“Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.” Mateo 7:24

Muchas veces, cuando sentimos que estamos con un bajo porcentaje de energía dentro nuestro, refugiarnos en el poder de la oración estrecha nuestro vínculo en el Señor y su magnífico poder sanador. De esa manera sentiremos su mano tocar nuestro corazón y un alivio sin igual recorrerá todo nuestro cuerpo. Es por eso entonces, que debemos incorporar la rutina de la oración en nuestras vidas.

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Nos llena de energía desde la primera hora


“Jesús le respondió: -Escrito está: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Mateo 4:4

Mucha gente, al despertarse, realiza una rutina de ejercicios físicos. Al igual que un batido multi vitamínico nos da la energía para mantener nuestro cuerpo en movimiento con nuestras actividades diarias, la palabra del Señor nos da la energía espiritual que alimenta nuestros corazones y nos predispone de una manera más acorde al camino del Señor para enfrentar nuestro día. Ora todas las mañanas y reflexiona acerca de un pasaje de la Biblia para renovar tu energía espiritual.

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Nos permite contar con ese tiempo a solas entre nosotros mismos y con Dios

“En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.” Juan 1:1

Toda relación necesita alimentarse mediante la comunicación, la cual a su vez es la que nos permite desarrollar el sentimiento del amor. Si es en el Señor en quien confiamos; si es al Señor a quien amamos; si son sus consejos los que más valoramos, entonces bien podríamos tomarnos el tiempo necesario para estrechar la relación que nos une a Él en el refugio de la oración.

Nos permite asegurarnos de continuar transitando por el camino del Señor

“Confío en Dios y alabo su palabra; confío en Dios y no siento miedo. ¿Qué puede hacerme un simple mortal?” Salmos 56:4

Superar los obstáculos que aparecen en nuestro camino hacia el Señor muchas veces se nos hace dificultoso, es por eso que la victoria en todas las luchas que entablamos, se verá reflejada en la confirmación de que todavía seguimos transitando el camino de Dios, como si la mano divina del Todopoderoso se posara en nuestros hombros y tuviéramos la satisfacción que Él nos diga: Estás haciendo las cosas bien.