5 reglas para superar la incertidumbre y la angustia en cuarentena

Sabemos que hasta el momento, la forma más eficaz para combatir el coronavirus es la reclusión y el aislamiento. Sin embargo la preocupación que nos generan las noticias que llegan de todas partes del mundo nos sumen en un estado de intranquilidad permanente. Las respuestas que buscamos están más cerca de lo que imaginamos.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7 

Por intermedio de la Oración tenemos la maravillosa posibilidad de estar más cerca del Señor y de transformar los pensamientos negativos en confianza duradera de Cristo.

Por eso es preciso pedirle con todas nuestras fuerzas a nuestro Padre Celestial que reemplace la desesperación por equilibrio, la angustia por la paz de Espíritu y la sensación de soledad por la certeza de tener al Altísimo constantemente a nuestro lado.

El Señor llevará la luz a nuestras vidas, escuchando nuestras peticiones y aliviando nuestras cargas. Recordemos las palabras de Juan, el apóstol: “Que no se les angustie el corazón. Demuestren fe en Dios, y demuestren fe en mí también” (Juan 13:36; 14:1).

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“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8 

La coyuntura actual es alarmante y eso probablemente nos lleve a un estado de desanimo que no nos permita ver más allá de lo grave de la situación.

En los momentos más críticos, debemos saber siempre, que el Señor nos exhorta a pensar en positivo.

Dios nos ha regalado Dones y Virtudes, nos ha potenciado como individuos y quizás esta sea una buena oportunidad para desarrollar ese talento que hemos dejado de lado por estar enfocados en otras variables de la vida.

Concentrándonos en los pensamientos positivos, abrimos las puertas a las actitudes y actividades positivas que son, en definitiva, las acciones que nos harán caminar seguros por la senda de Dios sin perder su dirección.

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“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Isaías 41:10 

En tiempos de plagas y confusión, una característica vital que no debemos perder de vista es mantener nuestro compromiso con la Obra del Señor. Dios es todopoderoso y nos demuestra cada día su infinita fortaleza. Utilicemos ese ejemplo para rubricar nuestro compromiso con Él, sabiendo que nunca nos abandonará y que solamente Él puede aliviar nuestras cargas.

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“Espero en silencio delante de El Señor, mi Dios, porque de Él proviene la victoria.” Salmos 62:1 

Uno de los síntomas más evidentes de que estamos alejándonos del camino que Dios ha escrito con nuestro nombre, es dejar que la irritabilidad gane nuestros corazones, transformándonos en seres impulsivos y egoístas. Por eso es muy necesario mantener, con fortaleza y convicción, un Espíritu de gratitud que alejará de nosotros las preocupaciones y el miedo.

¿Estamos dispuestos a cambiar nuestra actitud para honrar a Dios?

Cuando buscamos refugio en Cristo, con Espíritu sereno y humildad, tenemos la certeza de que la paz renacerá en nuestro interior y que junto a la Sabiduría otorgada por El Señor nos dará el equilibrio para comprender mejor el rol que nos toca en el Plan que Él ha ideado para nosotros.


“Dentro de poco, el mundo ya no me verá más, pero ustedes me verán, porque yo vivo y ustedes vivirán” Juan 14:19

Mas allá de estar pasando un momento difícil, no podemos dejar de tener presente que Dios nos ama y protege. Desarrollemos el don de la paciencia, seamos generosos y mantengamos la serenidad. El estado de cuarentena es un buen momento para, desde nuestras angustias y temores, encontrar crecimiento Espiritual en Jesús. Generemos climas agradables, demos lugar al silencio para congregarnos en oración, confiemos en que la Gracia del Señor siempre nos guiará en el camino de la Salvación en estos tiempos de pandemia mundial.