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Acompañando en los Momentos Complejos de la Vida

En ciertas situaciones o escenarios de conflicto es mejor rodearse de personas que nos conozcan tan bien como el Señor. Aprende en el siguiente artículo a conectar con tus seres queridos en aquellos momentos necesarios.

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“Les suplico, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armonía y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito.” 1 Corintios 1:10

En un mundo donde las familias parecen navegar en un mar turbulento, las historias de aquellos que encuentran la calma en la fe se convierten en faros que iluminan el camino. Son relatos que inspiran y renuevan la esperanza, recordándonos que la unión familiar, cimentada en la fe, puede superar cualquier obstáculo.

Un ejemplo lo encontramos en una familia que vivía en la desconexión. El padre, absorto en su trabajo, la madre, víctima del alcoholismo, y los hijos, ajenos al concepto de familia. Un corte de luz los obligó a permanecer juntos, en un encuentro fortuito que se convirtió en el inicio de su transformación. En la oscuridad, se redescubrieron como familia, comprendiendo el valor de la unión y el apoyo mutuo.

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“Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal como Él es. Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como Él es puro.” 1 Juan 3:2-3

La fe también obra como bálsamo para el dolor. Una familia devastada por la muerte de su pequeño hijo se encontraba sumida en la tristeza. Fue la voz del hijo mayor, recordándoles su presencia y el amor que los unía, la que encendió la chispa de la esperanza. En la fe hallaron la fortaleza para seguir adelante, honrando la memoria de su ser querido.

Las dificultades económicas no son un enemigo para la fe. Una familia, víctima de una estafa financiera, encontró la respuesta en la oración. Un sueño, en el que un hombre bondadoso les brindaba la guía necesaria, marcó el inicio de un nuevo camino. La fe les dio la fuerza para iniciar un negocio que les permitió salir adelante.

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“Pero el amor del Señor es eterno y siempre está con los que le temen; su justicia está con los hijos de sus hijos, con los que cumplen su pacto y se acuerdan de sus preceptos para ponerlos por obra.” Salmos 103:17-18

En mi propia familia, la llegada de un hijo con discapacidad nos desafió a redefinir el significado del amor y la fortaleza. Su inocencia y bondad nos inspiraron a crecer como personas y a fortalecer nuestra fe. Su presencia nos recuerda que la verdadera belleza reside en el corazón y que la fe en Dios nos capacita para afrontar cualquier obstáculo.

Estas historias son solo una pequeña muestra del poder transformador de la fe. Cuando la tormenta arrecia, la fe se convierte en un ancla que nos mantiene firmes y nos impulsa a seguir adelante. Nos recuerda que no estamos solos y que Dios siempre está presente, dispuesto a guiarnos y consolarnos.


“¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aún cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes.” Isaías 49:15-16

En la unidad familiar reside una fuerza inquebrantable. Cuando los miembros de una familia se unen en la fe, se convierten en un faro de esperanza para el mundo. Su testimonio inspira a otros a creer en el amor, la bondad y la posibilidad de un futuro mejor.

Las familias cristianas tienen la responsabilidad de compartir la luz de la fe con el mundo. A través de su ejemplo y sus acciones, pueden demostrar que la fe es una fuerza poderosa que puede transformar vidas y restaurar la esperanza en los corazones más afligidos.




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