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Agradecimiento en Familia y con Seres Queridos

Es fundamental poder contar con amigos, amigas, afectos y familiares que nos recuerden todo el amor que tenemos cercano a nuestro corazón. Aprende en el siguiente artículo a disfrutar de todas las bondades de contar con seres de luz en tu vida ahora mismo.

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"No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." Filipenses 4:6-7

Desde que nacemos necesitamos del contacto de una persona. También necesitamos sentir la presencia del Espíritu Santo en nuestro interior. El calor y el  amor del Señor nos guiarán desde temprana edad.

Nacemos y al poco tiempo ya nos vemos insertos dentro de grupos, más pequeños o más grandes: familia, amistades, escuela, ciudad, barrio. En éstos grupos crecemos, nos desarrollamos, nos fortalecemos. Y además los demás actúan como espejos, para poder entendernos mejor a nosotros mismos y conocernos.

Muchas veces en estos grupos, la presencia del Padre Celestial puede ser mayor o menor. Lo importante es la unión que se genera entre el amor, el respeto y la Fe.

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"También tomó pan y, después de dar gracias, lo partió, se lo dio a ellos y dijo: —Este pan es mi cuerpo, entregado por ustedes; hagan esto en memoria de mí." Lucas 22:19

Los seres humanos hemos ido evolucionando, adquiriendo distintas habilidades y destrezas gracias a la guía espiritual y sanadora que brinda Dios.

Sumado a nuestra naturaleza social, a la capacidad que tenemos para hallarnos con otros, comunicarnos, compartir y colaborar, estaremos gestando vínculos y relaciones con familiares, amigos y amigas que serán únicos. 

Todos sabemos que el ser humano no nace solo y aislado: necesitamos, desde que nacemos, de cuidados específicos e incluso del contacto, afecto y cariño para poder sobrevivir.

También es importante la interacción con nuestra espiritualidad, nuestra esperanza, pregonando la Fe junto a otros seres humanos.  En esta interacción con otras personas, adquirimos varios aprendizajes necesarios para la supervivencia y nuestro correcto desarrollo personal. 

¿Cuál es tu interacción con la Fe en estos grupos? ¿cuál suele ser tu rol? ¿cómo te hace sentir la pertenencia del Señor en tus grupos familiares y de amistades?

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"Yo, en cambio, te ofreceré sacrificios y cánticos de gratitud. Cumpliré las promesas que te hice. ¡La salvación viene del Señor!" Jonás 2:9

Para poder sentirnos a gusto dentro de este grupo, por mínimo y reducido que sea, tendremos que participar activamente. De diversas manera nos aporta siempre información acerca de nosotros mismos, por cómo nos vinculamos y cómo nos reflejamos en los otros, a modo de espejo.

Todas las posibilidades que nos brinda Dios de poder ayudar a estas personas que realmente queremos, nos ayudará a aprender y entender quiénes somos, cómo amamos, qué bloqueos tenemos, que tenemos que desarrollar en nosotros, o tratar.

Nos ayuda a entender por qué tomamos ciertas decisiones y no otras, y la influencia que tienen los demás en nuestra conducta. Cómo llevamos adelante la Palabra de Dios y sus recomendaciones.

Fíjate cómo influye en tu espiritualidad todos tus grupos de pertenencia: ¿sacan lo mejor de ti? ¿te impulsan a ser mejor? ¿o se estancan en la crítica y el desprecio? Analiza cómo te hacen sentir, y evalúa a qué grupo quieres dedicar tu amor, tu energía y tu tiempo.


"Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón." Colosenses 3:16

Debemos intentar sanar heridas que existan en nuestras amistades y vínculos familiares.  Debemos poder perdonar a aquellas personas que realmente amamos. Siempre entendiendo que la luz  y la iluminación del Señor nos guiará y nos dará las palabras y momentos adecuados para hacerlo.

El dolor no se niega: es una oportunidad para adentrarse en el mundo interno, conocerse mejor, acercándonos a Jesús. Perdonar, aceptar, amar y continuar con paz y equilibrio emocional serán las condiciones necesarias para poder seguir adelante en el sendero de Dios.





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