Amar a Dios en Tiempos de Crisis. 4 Consejos Básicos

Amar a Dios significa mucho más que sentir afecto por Él, se trata de una conexión que va más allá de todo sentimiento.

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“Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena fama entre la gente.” Proverbios 3:3-4

Pensemos por un instante en el privilegio de tener un Padre maravilloso, un Padre que no nos abandona nunca. Lo más lindo de todo es que Él no se ha movido, siempre está donde debe estar, y cuando llegamos a Él estamos a salvo porque nuestro Padre se encargará de pelear por nosotros, tan sólo debemos de llegar donde Él se encuentra.

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“Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor.” Efesios 3:16-17

Alabemos a Dios por la oportunidad de vivir, Olvidando nuestras propias dificultades y molestias, así para gloria de Su nombre, nos convertiremos en vivo ejemplo de Sus enseñanzas e infinito amor hacia Sus hijos.

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“¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aún cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes.” Isaías 49:15-16

Amar a Dios significa mucho más que sentir afecto por Él, se trata de una conexión que va más allá de todo sentimiento. Demostramos que amamos a Dios cuando obedecemos sus mandamientos y ponemos en práctica su palabra; y a cambio obtenemos el regalo de la vida eterna.


“Sin embargo, como está escrito: Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.” Corintios 2:9

Tenemos que regocijarnos en el amor de Dios después de poner nuestros problemas en Sus manos, y de esa manera podremos descansar en su deseo para nuestra vida. Nuestro desafío consiste en dejar de lado las preocupaciones, porque el Señor controla el presente y tiene planes para nuestro futuro.