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Aprendiendo de lo que Ya Vivimos

Si logramos comprender todo los valioso de las experiencias vividas podremos acercarnos sanamente al camino de iluminación. Recorre esta guía de versículos para mantener tu corazón siempre motivado y bendecido.

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"Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno." Hechos 4:31 

Podemos experimentar tanto momentos de profunda desesperación como instantes de exaltante alegría. Sea cual sea el punto en el que nos encontremos hoy, siempre contamos con una brújula infalible, un manual de vida que nos orienta en cada encrucijada.

Al vivir en Cristo, comprendemos que nuestra misión es adherirnos a la voluntad divina, unir nuestro libre albedrío con el propósito supremo de Dios para nosotros. Reconocemos que existe una existencia más plena y significativa disponible para nosotros en este mundo, pero para alcanzarla, debemos renunciar a las convenciones mundanas y abrazar la senda que Dios ha trazado para nosotros.

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“Porque yo no hablé a vuestros padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios, el día que los saqué de la tierra de Egipto. Sino que esto es lo que les mandé, diciendo: Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo, y andaréis en todo camino que yo os envíe para que os vaya bien." Jeremías 7:22-23

Quizás necesitemos reevaluar las actividades y hábitos que hemos abrazado hasta ahora y, en su lugar, dedicarnos a cumplir con la voluntad de Dios, siguiendo su mandato celestial. Cada desafío de fe, cada compromiso y cada oportunidad que se nos presente en su plan, contribuirán a forjar la paz y el equilibrio emocional que anhelamos.

Siguiendo el ejemplo de Jesús, quien vivió su vida en total entrega al Padre celestial, debemos aprender a vivir no para nosotros mismos, sino para Dios. Al alinear nuestros pensamientos y acciones con la voluntad divina, abrimos nuestros corazones a las infinitas bendiciones que Dios anhela derramar sobre nosotros.

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“para que el Señor tu Dios nos indique el camino por donde debemos ir y lo que debemos hacer. Entonces el profeta Jeremías les dijo: Os he oído. He aquí, voy a orar al Señor vuestro Dios conforme a vuestras palabras, y todas las palabras que el Señor os responda, yo os las declararé. No os ocultaré palabra alguna.” Jeremías 42:3-4

Nuestra máxima prioridad debe ser entregarnos por completo a Dios, vivir en comunión con Él y pasar tiempo en oración para escuchar su voz y seguir sus designios en cada decisión que tomemos. Como hijos e hijas del Padre Celestial, nuestros ojos deben estar puestos en Él, buscando su guía y su amor en cada paso que damos.

En este momento crucial, es fundamental confiar en el Espíritu Santo, permitiendo que nos fortalezca y nos guíe en el camino de la luz. No debemos desfallecer, porque Jesús está siempre cerca, escuchando nuestros anhelos más profundos y alentándonos a seguir adelante con fe y determinación. Que en este día, y en todos los días por venir, podamos encontrar consuelo y fortaleza en la presencia amorosa de nuestro Señor. 


“Vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob; para que nos enseñe acerca de sus caminos, y andemos en sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Señor. Juzgará entre las naciones, y hará decisiones por muchos pueblos. Forjarán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.” Isaías 2:3-4

No debemos rendirnos ante las adversidades, sino mantenernos firmes en nuestra fe y confianza en Dios. Es en los momentos más oscuros donde podemos experimentar la luz de su amor y la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Que podamos encontrar consuelo y esperanza en la certeza de que Dios tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros, y que nunca nos abandona en nuestros momentos de necesidad.

A medida que nos entregamos por completo a Dios y seguimos sus enseñanzas, nos convertimos en instrumentos de su amor y misericordia en el mundo. Que podamos reflejar su luz a aquellos que nos rodean, compartiendo su amor y compasión con aquellos que más lo necesitan.

En cada paso que damos, en cada decisión que tomamos, que podamos seguir el ejemplo de Jesús y vivir una vida de entrega y servicio a los demás, sabiendo que estamos siguiendo el camino de la verdadera felicidad y plenitud espiritual. Que en medio de las turbulencias de la vida, podamos encontrar paz y consuelo en el amor eterno de nuestro Salvador.




Versículo diario:


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