Reflexiones acerca de cómo restablecer nuestra confianza

Cuando decidimos caminar los senderos del Señor, comprendemos que en realidad, la habilidad para Restaurar, Sanar, Perdonar, Cambiar y, principalmente, lograr nuestros objetivos; proviene de la Gracia y Misericordia de Dios.

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“Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza”. Salmos 56:3

Es natural que ante las presiones y exigencias cotidianas podamos sentir incertidumbre y miedo. 

A lo largo de nuestras vidas enfrentamos situaciones traumáticas que nos colocan en un lugar de vulnerabilidad. Tenemos la sensación de estar frágiles y débiles pero es precisamente ante este tipo de vivencias que debemos reconocer que estamos ante el momento propicio para que, por intermedio de nuestra Fe inquebrantable en El Señor, logremos vencer todas las dificultades.

Esto no significa que será una tarea fácil o placentera. Se trata de qué forma posicionarnos ante los escollos que nos alejan de las metas que nos hemos trazado. Sustentados en la Gloria de Cristo transitaremos las instancias más complicadas con Equilibrio, Armonia y, ¿Por qué no?, con alegría. La alegría de sabernos hijos de Dios y contar con Su Presencia todos los días.

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“Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán”. Proverbios 16:3

Puede suceder que ante una situación difícil, aquellas personas que nos rodean se pregunten: ¿Cómo es posible que ante semejante problema esta persona se mantenga calma y alegre? Podemos contestarles que es por la Confianza y la Fuerza que nos da Dios cuando nos acercamos a Él, cuando reposamos nuestras cargas en Su Infinito Amor, cuando entregamos nuestras vidas a Su Perfecta Guía.

El Señor nos llama a ser determinados para realizar lo que un día nos impidió avanzar en el camino, nos llama a cumplir con la misión que nos ha encomendado, nos llama, en definitiva, a Fortalecernos en Él.

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“Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye”. 1 Juan 5:14

Debemos comprender como miembros activos del Pueblo de Dios que, cuando ofrecemos el control de nuestras vidas al Señor, el miedo deja de ser una opción ante la adversidad. Esto sucede, en gran medida, por la certeza de Su Eterna Presencia en nuestras vidas. Nuestra relación con El Altísimo es una relación personal que no necesita intermediarios.

Esta forma de comunicación directa, autentica y efectiva nos acerca a Su Gracia y, en tiempos desdichados, a Su Don de Justicia y Protección. Por eso, cuando estemos afligidos, cuando nuestra autoestima se encuentre debilitada por los avatares de la vida, recordemos que nuestro Padre Celestial nos Ama y tiene plena Confianza en nosotros.


“Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”. 1 Juan 4:16 

Una parte fundamental de nuestra Fe en El Señor reside en saber que junto a Él podemos derribar las murallas que nos impiden encontrarnos en Su Misión para nosotros.

El Señor es quien más nos valora y, por tal motivo, nos ha Bendecido con Dones que nos ayudarán a superar todos los acontecimientos que no nos permitan acudir al llamado de Sus propósitos.

¿Cómo sentirnos abatidos?, ¿Cómo pensar que no podremos, que no estamos capacitados, que no seremos capaces? Si es, precisamente, El Eterno quien Confía en nosotros y en nuestras aptitudes.

Apartemos los sentimientos negativos que nos mantienen inactivos y desarrollemos los Dones que El Todopoderoso nos ha otorgado para cumplir con Esperanza y Alegría la Misión de Amor que Él nos ha encomendado.




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