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Mirando Hacia el Futuro

Los cambios y las decisiones muchas veces nos hacen dudar de nuestro ser. Aprende en el siguiente artículo cómo avanzar y profundizar las experiencias de vida.

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“Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor.” Efesios 3:16-17

Lee Su palabra. Ya es ampliamente sabido que la Santa Biblia es un compendio que abarca todas las situaciones de la vida que podemos enfrentar, y entonces es una guía práctica que nos ilumina a la hora de saber no sólo cómo obrar ante determinado problema, sino que también un consejo amigo acerca de cómo sobrellevar una situación inevitable que nos toca atravesar.

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“En realidad, sin Fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.” Hebreos 11:6

Refúgiate en la oración. Muchas veces hemos oído acerca del poder de la oración, pero esta vez mencionaremos otros beneficios a la hora de orar. Rezar asiduamente nos brinda paz espiritual y tranquilidad de corazón, ambas virtudes altamente necesarias al transitar una circunstancia complicada. También el orar nos acerca más a Dios, lo que hace que abramos nuestros corazones al mejor confidente con el que podríamos contar.

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“Ustedes lo aman a pesar de no haberlo visto; y aunque no lo ven ahora, creen en él y se alegran con un gozo indescriptible y glorioso, pues están obteniendo la meta de su Fe, que es su salvación.” 1 Pedro 1:8-9

Concurre a tu templo. Allí seguramente experimentarás un sentimiento de pertenencia que te brindará la paz que necesitas en el momento que lo necesitas, debes ver tu visita al templo como un abrazo al alma, una caricia a tu corazón en tu segunda casa. Debes saber también que no importa cuánto hace que no visitas tu templo, siempre tendrá sus puertas abiertas para ti si realmente deseas estar allí.


“Entonces Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?” Juan 11:25-26

Rodéate de seres queridos. Ellos pueden ser el mejor y más seguro sostén en los momentos en los que más lo necesitas. Rodearte de las personas que te aman alivia el peso que llevas en tu alma, y de esa manera las penas se reparten entre los que te quieren, porque es esa también una manera de permanecer en el Señor. Ve a aquellos que te importan como una gran familia de Dios, sin separar amistades, familiares o compañeros de trabajo, recuerda que todos somos hijos de Dios.


“Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de todo eso, y esmérate en seguir la justicia, la piedad, la Fe, el amor, la constancia y la humildad.” 1 Timoteo 6:11

Cultiva tu Fe. Porque ese es el pilar básico que te mantendrá aferrado a Dios cuando más lo necesites. Es entonces de suma importancia recordar que si tienes Fe en Cristo, todo te resultará mucho más fácil, ya que de esa forma encomiendas tu alma al Santísimo y tienes la certeza de que Su plan incluirá nada más y nada menos que solamente lo mejor para ti, lo cual debes recordar que no significa que en tu camino no habrá obstáculos.


“Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una Fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada.” 1 Corintios 13:2

Ten confianza plena en el Señor. Porque todos sabemos que el nos dotó con un plan para nuestra vida, una misión que debemos completar para que de esa manera nos encontremos más cerca suyo y así obtener el beneficio de la entrada al paraíso, a la vida eterna. Este concepto va aferrado al de la Fe, ya que la confianza plena en el Señor alimenta sobremanera nuestra Fe.





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