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Cuidando la Atracción de la Vida

Atraere personas y situaciones positivas a nuestra vida depende 100% de cada persona y de cómo se enfoca en avanzar en la vida. Conoce en el siguiente artículo el modo de sentir en plenitud tu espíritu.

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“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.” Hebreos 13:5-6

En la vida, a menudo nos enfrentamos a situaciones que nos llevan a cuestionar "¿Por qué yo?" Nos preguntamos por el origen de los problemas y, en ocasiones, nos preguntamos si Dios está permitiendo que esto suceda. Sin embargo, es esencial comprender que Dios no es el autor de las adversidades específicas que enfrentamos. En cambio, nos otorga libre albedrío y un propósito dentro de Su plan divino.

La salud, tanto física como mental, es un tesoro que debemos cuidar y encomendar en oración al Padre. Si gozamos de buena salud, es motivo para agradecer a Dios y también orar por el bienestar de nuestros seres queridos. Sin embargo, en momentos de dificultad, cuando nos enfrentamos a enfermedades o preocupaciones de salud, es crucial recurrir al Espíritu Santo para encontrar apoyo y guía

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“Y esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.” 1 Juan 5:14-15

Es común que en situaciones de salud, la preocupación y el miedo se apoderen de nosotros, llevándonos a una convicción interna de enfermedad constante. Esta mentalidad nos hace buscar de manera obsesiva síntomas y problemas asociados a nuestro bienestar. La búsqueda de una enfermedad y su cura se convierte en una obsesión, alejándonos de la verdadera sanación y paz interior.

Depender únicamente de la medicina tradicional para resolver nuestros problemas de salud puede llevarnos a olvidar la importancia de la sanación espiritual. Cuando nuestro enfoque está únicamente en buscar la enfermedad, nos alejamos de nuestras relaciones sociales, laborales y familiares. Nos aislamos y abandonamos actividades que antes nos brindaban bienestar. La Fe y el diálogo con nuestro Padre quedan relegados, sumiéndonos en una sensación de soledad y abandono.

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"Esta actitud que adoptamos ante una enfermedad, somete a nuestra Fe y a nuestra conexión con Dios Padre ya que nos muestra perdidos en una espiral de conflicto y miedo. “Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna” Hebreos 4:16

Es fundamental solicitar la ayuda de Dios a través de la oración y permitir que el Espíritu Santo guíe nuestros pasos. Al hacerlo, nos reconectamos con nuestro ser espiritual, que puede sentirse perdido y atormentado en medio de las dificultades. Las señales y el apoyo de quienes nos rodean comenzarán a emerger, mostrándonos que no estamos solos en nuestra lucha.

El éxito en el proceso de sanación integral está garantizado cuando decidimos emprender el camino hacia los ojos amorosos de nuestro Padre Celestial. Él siempre estará a nuestro lado, en su tiempo perfecto, iluminando nuestro camino con mensajes de esperanza y guía. La clave es no rendirse, persistir en la Fe y recordar que si confiamos en Dios, no hay forma de fracasar.


“No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia.” Isaías 41:10

La sanación integral abarca el cuidado de nuestro cuerpo, mente y espíritu. Es importante encontrar un equilibrio entre la medicina y la espiritualidad, permitiendo que la Fe y la confianza en Dios nos guíen en cada paso que damos. En momentos de dificultad, podemos descansar en el amor incondicional de nuestro Padre, sabiendo que Él nos sostiene y nos fortalece en todo momento.

La sanación integral es un camino de fe, esperanza y crecimiento personal, que nos lleva a descubrir la fuerza y el amor que llevamos dentro de cada hijo e hija del Señor.




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