Darlo todo

Ejemplos de vida que nos permitirán abrir los ojos y comprender las bondades de ayudar y tener solidaridad en nuestras vidas.

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“A los ricos de este siglo mándales que no sean altivos, ni pongan su esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Mándales que hagan el bien, y que sean ricos en buenas obras, dadivosos y generosos; que atesoren para sí mismos un buen fundamento para el futuro, que se aferren a la vida eterna.”Timoteo 6:17-19 

Por cuestiones de mi trabajo, la semana pasada tuve que trasladarme a una de sus oficinas, las cuales se encuentran bastante alejadas de la ciudad en la que vivo. Durante la hora de almuerzo, fui durante los siete días a almorzar al único puesto que tenía el pueblo. Era el típico lugar humilde y con la comida más rica. Todos los días el lugar estaba desolado, siendo mi mesa y otras dos más, las únicas ocupadas. Y durante todos esos días, un hombre realmente pobre, en situación de calle, se acercaba a almorzar también. El dueño, luego de preguntarle cómo estaba, le servía el plato del día en una mesa. El mendigo comía vorazmente, agradecía, y se marchaba luego de juntar su plato y vaso y llevarlo a la barra.

El último día, luego de almorzar, me acerqué al dueño para agradecerle por la comida, al igual que todos los días. También me despedí, puesto que no sabía cuándo volvería a ese lugar, y aproveché la pequeña charla para preguntarle acerca del hombre al que le regalaba la comida. 

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“Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.” Malaquías 3:10 

Le comenté entonces que me llamaba la atención que, aún cuando el negocio visiblemente no marchaba bien, él le daba un plato de comida todos los días a quien más lo necesitaba. Sonriendo, me contestó que yo mismo había pronunciado la respuesta sin siquiera saberlo: “quien más lo necesita”.

Volví esa noche pensando en el asunto, y en lo valioso que es ser agradecido, ya que de esa manera podemos sentirnos lo suficientemente ricos como para dar a los que más lo necesitan.

Luego de llegar a esta conclusión, no pude evitar sentir la obligación de ser más generoso con los demás, ya que si aquel dueño de ese puesto, aún sin tener tanto, igualmente era generoso ¿por qué yo, quien me encuentro en mejor posición que él, no soy tan generoso como debería?

La actitud del señor me hizo comprender que con todas las bendiciones que Dios ha puesto en mi vida, siempre puedo encontrar una oportunidad para ayudar a los menos afortunados poniendo de mi parte, para en algún sentido, darles una satisfacción. 

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“Sin embargo, habéis hecho bien en compartir conmigo en mi aflicción. Y vosotros mismos también sabéis, filipenses, que al comienzo de la predicación del evangelio, después que partí de Macedonia, ninguna iglesia compartió conmigo en cuestión de dar y recibir, sino vosotros solos; porque aun a Tesalónica enviasteis dádivas más de una vez para mis necesidades.” Filipenses 4:14-16

Por ello es muy importante estar muy atentos, saber identificar y aprovechar cualquier oportunidad que se nos presente, para poner nuestra parte y suplir con generosidad, lo que esté a nuestro alcance. Así actuaremos para el Señor Todopoderoso y le estaremos retribuyendo una pequeña parte del gran amor que cada día, de forma incondicional, nos brinda.

Hoy date un minuto para agradecer y ayudar al prójimo.




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