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Despejando las Reacciones Negativas de tu Vida

Reconocer ese instante es el primer paso para poder salir adelante y sanar. Sumérgete en el siguiente artículo para alcanzar ese momento.

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“Mejor es el lento para la ira que el poderoso, y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad.” Proverbios 16:32

La paciencia es la clave de todo en esta vida. Si le rogamos al Señor que nos ilumine lograremos forjar este don hasta el infinito. No debemos olvidar ni siquiera por un instante el poder de sanación que reside en el perdón y en el acto de comprender a la otra persona que nos rodea.

Al entregar nuestra paz espiritual hacia el Espíritu Santo, lograremos no devolver esas ofensas o comentarios negativos que nos llegan en el camino. Estas situaciones nos alejan del camino de la Fe y de las bendiciones del Padre Celestial.

Al contar con la ayuda de Dios, podemos siempre superar todo tipo de adversidades.

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“El lento para la ira tiene gran prudencia, pero el que es irascible ensalza la necedad.” Proverbios 14:29

Intenta estar en condiciones para reaccionar antes de dar una respuesta o tomar una decisión alejada de la senda de luz del Espíritu Santo. Parece algo difícil de realizar, pero también es muy importante recordar en ese preciso instante alguna oración o versículo de la Biblia que te ayude a volver a centrar en tí. Sin responder a ningún tipo de ofensa. 

Existe el típico conteo hasta el número diez, pero quizás también puedas reconectar con esa cita inspiradora del Señor que te da paz mental. Este ejercicio cotidiano te ayudará a construir una rutina y una barrera de prevención.

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“Mejor es vivir en un rincón del terrado que en una casa con mujer rencillosa.” Proverbios 21:9

Si logramos transitar de un mejor modo este tipo de escsenarios o situaciones de nuestro día a día, lograremos incorporar una manera única de acercarnos a Dios.

Mediante el ejemplo y el respeto por el Espíritu Santo, nutriremos los cimientos de nuestro amor hacia el Señor, creyendo en nuestro corazón, depositándolo en una nube de bendiciones divinas. El puño cerrado nos demuestra poder, pero la mano aboerta y extendida, construye puentes de entendimiento humano.


“Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, sólo harías lo malo.” Salmos 37:8

Transforma ese momento de ira en amor. Deja que Dios guíe tus pensamientos y emociones, canalizándolos en sentimientos de compasión y perdón. Debemos hacer justicia a ese amor perfecto que caracteriza a Dios, llevándolo orgullosamente en nuestro interior y contagiando de él a quien más lo necesite.

Conviértete en una herramienta de sanación y transformación del Señor ahora mismo, comienza tu camino.




Versículo diario:


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