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Encontrándote Nuevamente con la Felicidad

¿Cuantos minutos en tu día has sido feliz? ¿Te has puesto a pensar? La felicidad se presenta en nuestras vidas de diversas formas. ¿Las reconoces?

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"Por ti me alegraré, oh Dios altísimo, y cantaré alabanzas a tu nombre." Salmos 9:2

Solemos movernos hacia adelante en la vida, esperando estar un poco más cerca cada dia del Señor, pero esta distancia pareciera ser siempre la misma. ¿Estaremos confundiendo la felicidad con algo más?

Buscar la felicidad de forma consciente implica centrarse en algunos pilares básicos. La felicidad no es sinónimo de alegría. Lejos estamos de pensar que ser feliz implica estar con una sonrisa dibujada en la cara todo el tiempo, ya que no se trata de eso. Más bien, de la actitud que tomamos ante la vida y sus dificultades.

Es por eso que Jesús en todo momento, siempre estuvo feliz de hacer presente la Palabra del Padre Celestial. Muchas veces las adversidades que vivió nos dejaron claros ejemplos de cómo debemos avanzar ante la mirada del Señor.

No siempre en su rostro se manifestó una sonrisa, pero El Salvador siempre fue feliz de poder contar con el apoyo del Espíritu Santo.

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"Un corazón alegre le hace bien al rostro, pero las penas del corazón abaten el ánimo." Proverbios 15:13

Si logras prestar más atención a las pequeñas situaciones que hacen que tu día valga la pena, podrás disfrutar de un modo diferente las bendiciones del Señor.

Solemos andar apresurados por la vida, persiguiendo un objetivo firme y concreto, sin reparar en el resto del universo que nos rodea. El Señor con su Gloria estará siempre presente junto a tí.

Es hora de que abras tu campo de visión y dejes entrar el amor que te rodea y que proviene del Espríritu Santo. Lo encontrarás en pequeños gestos y situaciones, está allí a tu lado, solo debes voltear apenas la cabeza. Una sonrisa de algún desconocido en el transporte público, un saludo amable del vecino, la escena de un niño expresando sus deseos a su madre.

Ese árbol que cruzas en tu camino y ha empezado a florecer, gracias a la intervención divina del Padre Celestial, el canto de las aves cuando despiertas, o el sol que posa sobre tu rostro mientras caminas a casa.

Poder agradecer en oración a Dios por todas estas creaciones, te permitirá conectar con la felicidad que está dentro tuyo. Es pequeña y hermosa, solo tienes que darle espacio, permitirle expandirse y crecer. La felicidad es cotidiana junto al Salvador.

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"Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús." 1 Tesalonicenses 5:16-18

Desprenderte de creencias que ya no van de la mano con tu vida, ni con el camino de iluminación que propone Jesús, puede traerte tranquilidad y salud a tus días.

Poder replantear tus objetivos en este momento, intentado sincerarte con tu espiritualidad y sobre lo que realmente es importante para ti, hará que tus horas transcurran en calma, como un río que encuentra el camino hacia donde fluir.

La oración será tu aliada en estos días, apoyate en esos diálogos únicos con el Señor para encontrar la calma y concentración.

El refugio de la Palabra de Dios te ayudará siempre a transitar del mejor modo posible, disminuyendo la tensión acumulada en tu cuerpo.

"Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría." 2 Corintios 9:7

Entender que la felicidad no son momentos, sino procesos, es un movimiento que sube y baja y que no se define en un punto determinado.

Imagina que estás realizando una carrera universitaria. ¿Eres feliz solamente el último día, cuando te otorgan el título? ¿O eres feliz en el proceso, mientras estudias, asistes a clases, adquieres nuevos conocimientos? Lo mismo sucede en un viaje. ¿Sólo eres feliz cuando llegaste a destino? ¿O empiezas a disfrutar desde el mismo momento en que sueñas con aquel viaje, en que armas la maleta?

La felicidad no son segundos, ni minutos dentro de una semana. No son sólo los viernes por la noche o los sábados, en que tienes más tiempo libre.

Es todo lo que realizas junto al Espíritu Santo, las decisiones grandes o pequeñas que tomas pensando en la Fe y el Espíritu Santo son las que te guiarán en el camino.





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