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El Pedido de Ayuda se encuentra más Cerca de lo que Crees

Resulta clave poder darnos cuenta en qué momento solicitar algún tipo de apoyo para poder seguir adelante. Explora en el siguiente artículo si te encuentras en un momento para pedir ayuda en tu vida.

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"Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia." Salmo 46:1

En ciertos momentos no sentimos transitando períodos de negatividad y pérdidas de esperanza. A veces pueden ser vividos como grandes fracasos personales.

En todo caso, debemos tener en cuenta que la vida es un sube y baja, que hoy estás arriba y mañana abajo. Eso dependerá pura y exclusivamente de la misión de nuestro Padre Celestial.

Además, ten en cuenta que siempre puedes pedir ayuda a Jesús en oración y a nuestro Señor. Siempre estarán presentes en tu corazón, en tus decisiones y pensamientos.

También el Señor logra acercarte a la gente que te quiere y está contigo en tu día a día. 

Si te encuentras en un período de forzada soledad, de la cual tú quieres escapar de la Fe y el Espíritu Santo, quizás debas sentarte un tiempo a pensarlo mejor.

Sientes el abandono o el rechazo, también la indiferencia de personas con las cuales quieres conectar. Puede que suceda que sientas que están en diferentes sintonías, o momentos. Esto es normal: no todos estamos dispuestos a abrirnos todo el tiempo.

Sucede lo mismo cuando hablamos de Dios. Muchas personas pasan períodos de soledad para encontrarse a sí mismas y luego salen al mundo renovadas. Haz el intento de hacer lo mismo con tu Fe y tu espiritualidad. 

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"Tú eres mi escondite y mi escudo; en tu palabra he puesto mi esperanza." Salmo 119:114

Si te encuentras viviendo un período de gran estrés, angustia o ansiedad, quizás te afecte y aumente esa sensación de fracaso. Muchas veces los problemas de económicos o de salud se trasladan a tus emociones.

Si intentas pedir ayuda, leyendo su Palabra, la Biblia como fuente de inspiración para sacar hacia afuera lo negativo. No guardes en tu cuerpo tristeza o rencor que puedan llevarte a la enfermedad. Perdona a aquellas personas que necesitan recibir tu amor. Intenta explotar los momentos de soledad para orar y conectarte con el Espíritu Santo.

Aunque no lo tengamos muy presente, las personas con las que nos relacionamos cada día de nuestra vida, aportan muchísimo a nuestras paz y espiritualidad.

Intenta acercarte y pedir ayuda a personas positivas, leales, y que siempre se alegran por tus logros. De ese modo las bendiciones que atraerás de ellos se verán reflejadas en buenos actos y positividad absoluta.

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"Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré."  Isaías 46:4

Para estar bien con las demás personas, primero tienes que lograr estar bien con tu ser interior. Trabaja en ello, apuesta por tu persona. Por tu ser interior. Cultiva junto al Espíritu Santo todo lo que eres capaz de lograr junto a la Fe. Todo aquello que te propongas será guiado por nuestro Salvador. 

La voluntad y la capacidad para llevar adelante cualquier proyecto será sustentado por tu respeto y conexión con Jesús. Intenta tener una buena comunicación y confianza con tus decisiones en vida. Te sentirás con una sensación de aliviio inmensa al saber que puedes contar con la ayuda del Señor.


"Pero yo le cantaré a tu poder, y por la mañana alabaré tu amor; porque tú eres mi protector, mi refugio en momentos de angustia." Salmo 59:16

Los pensamientos que tenemos influyen continuamente sobre nuestra vida. Además las intenciones que emitimos con cada una de nuestros dichos y acciones, determinan absolutamente todas las consecuencias de lo que resulta en el camino del Señor.

Tus pensamientos constituyen una conexión vital con el Espíritu Santo. Se generará una velocidad determinada en función de la intensidad emocional que esté acompañando tu pensamiento y tu conexión con Dios. Siempre estará allí escuchando en tu pedido de ayuda en oración.

No lo olvides, ¡y abre tu corazón hacia Dios! Recuerda que el tiempo de accionar es ahora, y si lo realizas con una mente positiva, un corazón abierto a la armonia y la Gloria del Padre Celestia, el resultado será aun más satisfactorio.

Recuerda que no viniste al mundo a ser una persona perfecta, sino a aprender.





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