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La Herramienta Definitiva: El Perdón

Por momentos nos olvidamos que tenemos en nuestras manos una poderosa herramienta. Explora en el siguiente artículo el modo de acercarte al perdón .

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“¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará.” Santiago 5:14-15

Todos sabemos que hay ciertos deberes y obligaciones que debemos cumplir cuando transitamos el camino del Señor.

Uno de ellos es el de perdonar a quienes nos ofenden y, si bien desde la teoría es fácil sobreponernos a una ofensa, no siempre nos resulta igualmente fácil perdonar y luego olvidar lo sucedido. Y es que allí radica la verdadera importancia del verdadero perdón: poder olvidar.

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“Por tanto, hermanos, sepan que por medio de Jesús se les anuncia a ustedes el perdón de los pecados. Ustedes no pudieron ser justificados de esos pecados por la ley de Moisés, pero todo el que cree es justificado por medio de Jesús.” Hechos 13:38-39

Por eso es de suma importancia impregnarnos de nuestra confianza en el Señor y pedirle su sabia guía y ayuda a la hora de enfrentarnos ante la aparentemente imposible tarea de perdonar verdaderamente.

Al principio vacilaremos si tratamos de resolver los asuntos por nuestros propios medios, pero invocando la ayuda divina, nuestro espíritu se llenará del coraje necesario para hacernos de una buena dosis de humildad, bálsamo ideal que nos hará olvidar con facilidad la ofensa de la que hemos sido víctima.

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"Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará." Salmo 37:5

No obstante, también es de gran ayuda meditar acerca de aquellos quienes nos ofenden, preguntarse qué los motiva a ofender a los demás, para luego poder comprenderlos y darnos cuenta que tal vez todo radica en una problemática de inseguridades o frustraciones.

Es sabido que demostrando cariño y realizando buenas acciones en la vida el espíritu se rinde ante el poder de la bondad, compasión y misericordia con los que el Señor nos bendice a diario.

Debemos estar en sintonía con el Espíritu Santo. En alerte ante las situaciones que nos generen sensaciones contrariadas o desalineadas con el camino de luz.


“Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: ―Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? -No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces -le contestó Jesús-.” Mateo 18:21-22

Por último, invitemos a aquellos que hemos perdonado a compartir con nosotros las maneras del Señor, que ellos sean parte de nuestra propia red de amor, sólo así lograremos olvidar por completo y poder perdonar realmente.

Recordemos que siempre habrá lugar dentro de los hijos de Dios, para todo aquel que verdaderamente quiere unirse al rebaño, no existe tal cosa como aquel que “no tiene remedio”.

Compartamos el amor de Cristo que es abundante e inagotable, haz tú la buena acción acercando a un nuevo hermano el amor de Dios.





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