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Liderando los Pensamientos Hacia un Futuro Mejor

Tenemos todo un camino por recorrer. Es momento de hacerlo de un modo diferente. Tu transformación depende de las decisiones que puedas tomar hoy en día para poder consolidar un futuro de armonía espiritual.

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“Hubiera yo desmayado, si no creyera que he de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. ¡Espera en Jehová! ¡Esfuérzate y aliéntese tu corazón! ¡Sí, espera en Dios!” Salmo 27:13-14

Si lo necesitamos, podemos trasladar miles de preguntas posibles sobre las mejores maneras de lograr un modo único de conectarnos con el amor y la esperanza, pero simplemente debes comprender que eres el reflejo de Dios.

Nada más ni nada menos. Nuestro Padre debe estar presente en tu mente, en tu alma y tu corazón. Todas sus enseñanzas nos guiaron durante siglos en la divinidad.

Sus palabras y bendiciones no nos permiten desviarnos de nuestro destino finito. Ya que en nuestro destino infinito, de vida eterna , tendremos siempre presentes los principios de luz, los mismos que nos mantienen unidos a la Fe.

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“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? «Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.»” Jeremías 17:9-10

Aquellas personas  que sabemos esperar pacientes las bendiciones del Señor y cosechamos la voluntad de Jesucristo, podremos evolucionar espiritualmente.

Llegaremos en plenitud y con esperanza de haber cumplido con el Espíritu Santo.

Nadie se quedará lejos de sus bendiciones, ya que nuestro Padre resulta ser muy bondadoso y no perderá la oportunidad de poder reencontrarse con nosotros. Tarde o temprano, su voluntad se hace. En la Tierra, como en el Cielo.

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“venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.” Mateo 6:10

Tampoco querrá que te pierdas la experiencia de poder rodearte de aquellos seres queridos que iluminaron nuestros corazones en vida y que en vida eterna, nos deseamos reencontrar en las puertas del Cielo.

No resulta ser una ilusión, sino que se nos ofrece la salvación. La Paz necesaria para reconciliarnos con nuestro padre celestial y con cada ser de luz que nos rodea.

Jesús vino a reparar con su bendición nuestros corazones desperanzados ya que nunca debemos dudar de las predicciones que se manifestaron en las Santas Escrituras sobre su presencia.

Apartar estas enseñanzas de nuestra cabeza, dejarlas ajenas de nuestro vocabulario, implicaría ser personas extranjeras o extrañas a la casa del Señor. 


“Que el Dios que infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús.” Romanos 15:5

Evitemos sentirnos de este modo, desconociendo su idioma,  sin comprender su cultura, ni las costumbres que amalgaman su sociedad.

Como hijos e hijas de Jesús, no podemos olvidar que él nos une en la Fe.

Vincula los corazones de todos y todas por igual. Ante Él heredamos sus bendiciones, siendo parte de un todo. De una gran familia, la familia de Dios.

Una familia que nos permite estar seguros en este plano de vida y en la eternidad, ya que eso es lo que nos mantiene firmes para progresar y seguir su buena voluntad.




Versículo diario:


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