Los últimos días del Señor. 4 momentos cruciales de la pasión de Cristo

Recordamos siempre toda la vida de nuestro Salvador, pero es muy importante reconocer que su paso por la Tierra nos trajo el mejor regalo que podríamos recibir. Conozcamos juntos en el siguiente artículo especiales momentos que no debemos olvidar.

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.” Pedro 3:18

La Pasión de Cristo es en realidad una historia de amor; el amor que Cristo tuvo por nosotros. Él estuvo dispuesto a ir a la cruz, humillarse, pasar por un extraordinario dolor y sufrimiento; y más que nada, tomar el pecado de toda la raza humana —pasada presente y futura— sobre él. Estaba dispuesto a permitir ser separado de su padre, Dios, cuando cargó con nuestros pecados.

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“Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2:19-20

Jesús se encuentra en el Huerto de Getsemaní, donde fue a orar luego de su última cena con sus discípulos. Pronto, Jesús es arrestado y luego traicionado por Judas Iscariote y llevado de vuelta a Jerusalén, donde los líderes de los fariseos lo confrontan con acusaciones de blasfemia. Él es condenado a muerte por los líderes religiosos.

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“Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.” Mateo 27:26
Jesucristo es llevado ante Pilato, el gobernador romano en Palestina. Pilato tenía el poder de tomar la decisión de crucificarlo o dejarlo libre. La carrera política de Pilato estaba en riesgo durante ese tiempo y él no quiso ningún conflicto adicional. Pilato remite la decisión al rey Herodes. Sin embargo, Herodes regresa a Jesús a Pilato, quien le da a la muchedumbre la posibilidad de elegir entre Jesús o el criminal Barrabás. El pueblo elige dejar libre a Barrabás y condenar a Jesús a muerte.

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“El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.” Mateo 27:54

Jesús es presentado con su propia cruz y se le ordena llevarla a través de las calles de Jerusalén hasta la colina del Gólgota. Ahí, es clavado a la cruz y se da cuenta que su Padre Celestial le ha abandonado por el pecado del mundo que Él cargó consigo. Luego Cristo proclamó: “Todo está cumplido” y luego “En tus manos encomiendo mi espíritu.”




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