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Supera el Miedo; Suelta la Duda

En muchas oportunidades se nos presenta algo que nos genera miedo. Aprende en el siguiente artículo a identificarlo y actuar rápidamente.

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“Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó.” Romanos 3:23-24

Todos tienen sus propias tentaciones. Dedícate unos momentos a reflexionar e identificar tus tentaciones personales. Luego, detecta los rasgos de personalidad que te llevan a la tentación: quizá seas inseguro o nunca estés satisfecho contigo mismo, quizá le des prioridad al placer más que a la responsabilidad. No existen dos personas exactamente iguales, lo que te tienta a ti podría ser parecido a lo que tienta a tus amigos, familiares u otros conocidos, pero lo más probable es que sea único a ti.

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“Entonces, ¿qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos ya bajo la ley sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!” Romanos 6:15

Traza metas razonables para combatir la tentación. A la hora de combatirla, deberás considerar el hecho de que como ser humano serás incapaz de ser perfecto. No te impongas una meta inalcanzable como “nunca pecaré de nuevo”. Si lo haces, estarás destinado a la decepción. Ten presente que inevitablemente pecarás de nuevo. Así que traza metas realistas que tomen en cuenta este aspecto.

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“Si tu hermano peca contra ti, ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano.” Mateo 18:15

Sé responsable por ti mismo. No por nada recibiste la bendición de la voluntad propia, así que no desperdicies la oportunidad de actuar conscientemente en contra de la tentación. Decídete y toma medidas al respecto ahora, procura que tu objetivo sea no sucumbir ante la tentación. La parte más difícil de ello podría estar empezando, es importante no sabotear este aspecto antes de que haya empezado, diciéndote que no lo podrás lograr.


“Guía mis pasos conforme a tu promesa; no dejes que me domine la iniquidad.” Salmos 119:133

Dale la espalda a los pecados del pasado. Lo único que no podrás cambiar de ti mismo será tu pasado, no permitas que te embargue el remordimiento de los pecados que hayas cometido en el pasado. El único camino correcto es el que va hacia adelante, hacia la justicia. Si tu pasado está marcado por el pecado, reconoce tus errores sin sentirte culpable en exceso. Edifica sobre la base de tus errores pasados y lucha por nunca cometerlos de nuevo. Aunque recaigas, habrás progresado mucho con respecto de tu pasado pecaminoso.


“¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?” Mateo 7:3

Evita las situaciones y las personas que te llevan a pecar. Determinadas personas, lugares y situaciones hacen que el pecado sea más fácil de cometer. Ciertos pecados serían imposibles sin el ambiente o las personas adecuadas. Asegúrate de mantenerte alejado de aquello que te lleve a pecar. Si ciertos amigos casi siempre intentan convencerte para cometer actos indignos del Señor, no salgas más con ellos. Al distraerte de la gente y de las cosas relacionadas con el pecado, eliminarás las oportunidades para cometerlo y tendrás menos posibilidades de caer.





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