¿Qué ocurre conmigo? 5 probables razones por las cuales las bendiciones de Dios aún no llegan

¿Cuáles son los factores que hacen que muchas veces las respuestas no lleguen cuando lo necesitamos? Como siempre, hallaremos la solución en nuestro corazón.


No oras lo suficiente

“Bendito el hombre que confía en el Señor, y pone su confianza en Él. Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto.” Jeremías 17:7-8

Muchas veces subestimamos el poder de la oración y, como consecuencia, nos alejamos cada vez más de esta práctica sin percatarnos de su importancia. Es entonces cuando debemos recordar no sólo su inmenso poder de curación sino el hecho de que se trata de nuestra conexión única con Dios, mediante la cual Él nos habla directamente a nuestro corazón.

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No eres lo suficientemente paciente

“Que te conceda lo que tu corazón desea; que haga que se cumplan todos tus planes.” Salmos 20:4

A menudo la impaciencia nos gana terreno y de esa manera se van dando las condiciones propicias para que sentimientos negativos como la duda o el temor echen por la borda todo el trabajo que hemos hecho. Recordemos entonces que las respuestas de Dios siempre llegan y que Él nunca nos abandona, y teniendo eso en mente podremos llegar a ser más pacientes.

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No confías en el Señor

“El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor; el Señor te muestre su favor y te conceda la paz.” Números 6:24-26

Este aspecto es a menudo producto de la impaciencia de la que hablábamos, la que encuentra también estrechamente ligada a la confianza en nosotros mismos. Es importante recordar que confiar en Cristo significa reconocerlo como nuestro Pastor y seguir Su voluntad.

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No pones en práctica la que aprendes

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” Jeremías 29:11

Comprender las enseñanzas que Dios nos legó es una parte muy importante de nuestra tarea como hijos Suyos, pero también debemos recordar que dicha tarea no está completa si no ponemos en práctica aquello que aprendimos, y la manera de hacerlo correctamente es dando el ejemplo para que aquello llegue a más personas y sea de utilidad a quien lo necesite.


No encuentras tu rumbo

“Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.” Filipenses 4:19

Este aspecto es muy similar al de alejarse del camino que Dios nos propone, alejarse de los planes que Él tiene para nosotros. Debemos entonces recordar cómo muchas veces hemos descrito a Dios como nuestro faro en la tormenta o nuestro Norte. Cuando no encuentres tu rumbo sólo debes mirar en tu corazón para seguir a Dios.