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El Primer Paso: Reconocer cuando Tenemos un Problema

Poder pedir ayuda a tiempo es la clave para poder salir adelante. Explora en el siguiente artículo maneras para acudir al rescate ahora mismo.

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“Pero si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo un olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas y fuiste hecho participante con ellas de la rica savia de la raíz del olivo, no seas arrogante para con las ramas; pero si eres arrogante, recuerda que tú no eres el que sustenta la raíz, sino que la raíz es la que te sustenta a ti. Dirás entonces: Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado. Muy cierto; fueron desgajadas por su incredulidad, pero tú por la fe te mantienes firme. No seas altanero, sino teme.” Romanos 11:17-20

Si logramos reconocer en primera instancia que necesitamos la ayuda del Señor, entonces estaremos avanzando por la senda del bien y de la iluminación del Espíritu Santo.

Poder solucionar los problemas que se nos presenta cotidianamente es parte de un ejercicio que podemos profundizar orando y teniendo a la Palabra Sagrada como aliados en todo momento y lugar.

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“Así dice el Señor: No se gloríe el sabio de su sabiduría, ni se gloríe el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza; mas el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el Señor que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, porque en estas cosas me complazco, declara el Señor.” Jeremías9:23-24

Desde el momento de nuestro nacimientos, debemos reconocer que siempre dependimos de una madre, un padre o una persona que nos cuide, nos alimente y nos comience a enseñar paulatinamente a hablar, caminar y delimitar nuestro entorno de vida.

Con el Señor sucede lo mismo: apenas logramos conectar con la Fe y la Gloria del Padre Celestial, comprenderemos todas sus bendiciones y todo aquello que nutra a nuestros corazones. Aprendemos de todas las enseñanzas que El Señor nos deja como legado así como lo hizo Jesús en la Cruz. 

Se requiere mucho valor para poder reconocer que todos somos hijos e hijas del Padre Celestial y como tales, nos formaremos día a día con su sabiduría eterna.

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“Escuchad y prestad atención, no seáis altaneros, porque el Señor ha hablado. Dad gloria al Señor vuestro Dios antes que haga venir las tinieblas y antes que vuestros pies tropiecen sobre los montes oscuros, y estéis esperando la luz, y Él la transforme en profundas tinieblas, la torne en lobreguez. Pero si no escucháis esto, mi alma sollozará en secreto por tal orgullo; mis ojos llorarán amargamente y se anegarán en lágrimas, porque ha sido hecho cautivo el rebaño del Señor.” Jeremías13:15-17

Los problemas y los escenarios conflictivos siempre tienen una solución. Al entregarnos al Espíritu Santo, comenzaremos una reconexión interior con nuestro corazón y con los valores de la Fe.

Esta mirada nos ayudará a concetrarnos en la apertura mental y espiritual que requiere acercarse a quienes más lo necesiten. Con amor y respeto, podremos ser instrumentos de evolución hacia un destino de Gloria eterno.


“Allí él quitará la nube de tristeza, la sombra de muerte que cubre la tierra. ¡Él devorará a la muerte para siempre! El Señor Soberano secará todas las lágrimas y quitará para siempre los insultos y las burlas contra su tierra y su pueblo. ¡El Señor ha hablado! En aquel día, la gente proclamará: « ¡Este es nuestro Dios! ¡Confiamos en él, y él nos salvó!” Isaías 25:6-10

Para sanar nuestras heridas de manera definitiva podemos tomar un camino alternativo al que venimos llevando en la actualidad. 

En oración, con los versículos sagrados de la Biblia que nos motiven y nos ayuden podemos superar cualquier adversidad. El Señor nos vigila y nos guía en su objetivo sagrado. El destino de amor y de bendiciones que posee preparado para cada hermano y hermana en la Fe es único y se alimenta con nuestras decisiones cotidianas. Si logramos mantenernos por esta senda, lograremos sentir de un modo único toda su Gloria y su amor.




Versículo diario:


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