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San Cayetano - Patrono del pan y del trabajo

En conmemoración de su fallecimiento, el 7 de agosto de 1547, se recuerda el día de San Cayetano. Este santo se destacó pregonando la palabra del Señor y por entregar su vida en ayudar a los que más lo necesitaban. Se le conoce como Santo Patrono del pan y del trabajo.

De origen Italiano, nació en una cuna privilegiada, una familia que poseía riqueza, situación que no desvió ni resultó ser un impedimento para encontrarse con su verdadero camino hacia el Espíritu Santo.


Es más, desde joven pudo comprender que su objetivo superior era ayudar y servir a las personas desamparadas y que se encontraban perdidos del camino de la Fe. Se alejó de las comodidades y los bienes superficiales para desarrollar plenamente su amor por nuestro Padre Celestial.

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Cayetano era hijo de los condes de Thiene (el conde Gaspar de Thiene y su madre María di Porto). Su familia de tradiciones ceremoniales y rigurosas lo formaron para que continúe su estudios hacia el Derecho civil y canónico.


Fue entonces que a sus 25 años de edad y debido a su vínculo con sus tíos, recibió el nombramiento como protonotario apostólico en la corte del papa Julio II en Roma. Fue en este momento donde se dedicó exclusivamente y con mayor ímpetu a transitar un camino totalmente alineado con el Señor.

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Su larga trayectoria dedicada al servicio del Espíritu Santo lo encaminó a formar parte de diversos grupos y comunidades para fomentar la palabra de nuestro Padre Celestial y para ayudar a quienes se encontraban enfermos. Siempre insistía con los valores de la Fe, en poder llevar una vida santa y lo más alineada posible con los ejemplos de los Apóstoles.


En una de sus cartas escritas San Cayetano manifestaba: "Me siento sano del cuerpo pero enfermo del alma, al ver cómo Jesús espera la conversión de todos y son tan pocos los que se mueven a convertirse"

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En todo momento, Cayetano intentaba desprenderse de sus bienes materiales, donándolos a los más necesitados. Siempre mantuvo un perfil sobrio y no aceptaba reconocimientos ni honores. El Santo estaba convencido de que la misión de la Iglesia debía ser la de servir a la gente de bajos recursos. Además de renovar el espíritu y las tareas de misionar de los sacerdotes, el trabajo se debía centrar en la ayuda de la comunidad.


Siempre supo que su trabajo estaría unido a Dios y que dedicaría todo su esfuerzo a permanecer en el camino de su Gloria. Por eso es que debemos recordarlo en este día, inspirarnos gracias a toda su obra y por sobre todo, renovar nuestra Fe a diario en oración.

En Oración pidamos por pan y trabajo para quienes lo necesiten:

¡Oh glorioso San Cayetano Padre de la Providencia!, no permitas que en mi casa me falte la subsistencia y de tu liberal mano una limosna te pido en lo temporal y humano.

¡Oh glorioso San Cayetano!,

Providencia, Providencia, Providencia.

(Aquí se pide la gracia que se desea conseguir)

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Glorioso San Cayetano, interceded por nosotros ante la Divina Providencia.





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