Descubre tu don oculto

Descubre el don especial que posees. Conoce el modo de reconocer esa bondad que se encuentra en tu corazón. 

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“esforzándoos por preservar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz. Hay un sólo cuerpo y un sólo espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un sólo Señor, una sola Fe, un sólo bautismo, un sólo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.” Efesios 4:3-6

¿Por qué yo? Porque es un concepto muy particular de comprender. Eres tú en cuanto eres un ser único y especial. Eres único porque no hay otro como tú, con tus defectos y virtudes, y eres especial porque has sido elegido por Dios para un propósito en particular. Pero a la vez eres parte de un todo que conforman los hijos de Dios.

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“A fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos. y porque sois hijos, Dios ha enviado el espíritu de su hijo a nuestros corazones, clamando: ¡abba! ¡padre! por tanto, ya no eres siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero por medio de Dios.” gálatas 4:5-7
¿Por qué Dios no me escucha? A menudo nos invade la duda, producto de nuestra inseguridad, lo que finalmente provoca en nosotros una ansiedad desmedida, lo que desafortunadamente por momentos nos lleva a decir que definitivamente Dios no escucha nuestros ruegos. Ante tales circunstancias debemos tener presente que la paciencia es una virtud que templa el espíritu, y que cuando menos lo esperemos, las respuestas llegarán.

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“Pero el les respondió: hasta ahora mi padre trabaja, y yo también trabajo. Entonces, por esta causa, los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio padre, haciéndose igual a Dios.” Juan 5:17-18
¿Cómo logro tener una Fe más fuerte? Es de suma importancia recordar que contamos con un arma que es la oración junto con todo su poder. Pero aparte de ser un arma, también debemos considerarlo un canal de comunicación exclusiva con Dios, quien habla a través de nuestro corazón. De esa manera, con una comunicación y confianza mas fluidas, lograremos fortalecer nuestra Fe definitivamente.


“Además, habéis olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige: hijo mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, ni te desanimes al ser reprendido por Él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.” Hebreos 12:5-6
¿Cuánto más debo soportar? Las pruebas que el Señor planta en nuestro camino, son semillas que -cuidadas con esfuerzo- darán el fruto de nuevas virtudes que adquirimos. Es entonces donde debemos contar con una buena dosis de paciencia y fortaleza de espíritu suficientes como para no doblegarnos ante la primera situación difícil. Teniendo esto en cuenta veremos como estaremos más preparados en nuestras batallas.



“Vosotros, pues, no busquéis qué habéis de comer, ni qué habéis de beber, y no estéis preocupados. porque los pueblos del mundo buscan ansiosamente todas estas cosas; pero vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas. Mas buscad su reino, y estas cosas os serán añadidas.” Lucas 12:29-31
¿Soy digno del amor de Dios? Muchas veces la duda toma la costumbre de inclinar nuestros corazones por el lado de la baja autoestima, la cual nos lleva por momentos a pensar que tal vez no seamos dignos del amor de Dios. Es en tales momentos donde debemos recordar mejor que nunca que hemos sido elegidos por Dios mismo, por el amor que nos tiene y porque confía plenamente en nosotros.


“Sin embargo, para nosotros hay un sólo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas y nosotros somos para Él; y un Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por medio del cual existimos nosotros.” Corintios 8:6
¿Me encuentro en el camino correcto? Tal vez la pregunta que más resuena en mis oídos, tal vez te suceda lo mismo. Cuando la duda comienza a expandirse, es común que nos sintamos desorientados y que no sepamos qué camino tomar. Recordemos entonces que el amor es el camino correcto, que es justamente lo que Jesús haría.



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