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Tomando un Viaje con Destino de Vida Eterna

Este es el momento para realizar un viaje con destino de sanación Universal. Explora el siguiente artículo y recorre en los siguientes versículos la inspiración necesaria.

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“No tengas nada que ver con gente violenta, ni te hagas amigo de gente agresiva, para que no imites su conducta y tú mismo te tiendas una trampa.” Proverbios 22:24-25

Incorporar al Señor como nuestro compañero de vida nos brinda la certeza de no estar solos. Nos capacita para entender las situaciones y contextos que enfrentamos en nuestro día a día.

Cuanto más nos aproximamos al Espíritu Santo, más resplandecerá la luz en nuestros corazones. Nuestro ser interior se sentirá más equilibrado y en paz, y nuestra espiritualidad se vinculará de manera profunda con la Fe.

Jesús nos enseñó, junto a sus discípulos, cómo, como Hijo de Dios, lograría liberarnos del temor y del pecado, convirtiéndose así en nuestro amigo y compañero de vida eternamente.

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“Cuando tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, oyeron de todo este mal que había venido sobre él, vinieron cada uno de su lugar, pues se habían puesto de acuerdo para ir juntos a condolerse de él y a consolarlo.” Job 2:11

Su muestra de amistad al dar su vida por cada uno de los hijos e hijas del Señor fue un acto supremo de amor y entrega.

Su ejemplo está en consonancia con su espíritu, revelando la verdad de la Palabra de Dios en nuestros corazones.

El Padre Celestial siempre nos observará de cerca, guiándonos y mostrándonos el camino hacia la iluminación a través de personas, ejemplos y circunstancias de la vida.

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“Cuando no hay buen guía, la gente tropieza; la seguridad depende de los muchos consejeros.” Proverbios 11:14

Encontraremos en la Biblia numerosos ejemplos que demuestran cómo Dios nos dirige como fieles seguidores. Reconociendo que como hijos e hijas del Señor, tenemos mucho por aprender y mucho por dar a aquellos que más lo necesitan.

De esta manera, al dar ejemplo con nuestras acciones, conectaremos la Palabra Sagrada con nuestras decisiones de vida. Permaneceremos en comunión con el Espíritu Santo siempre que mantengamos nuestro corazón abierto y dispuesto a celebrar la vida. En la oración, tendremos un confidente y consejero cercano.

Jesús no es solo un personaje histórico o un líder religioso. Es un amigo, un confidente, un guía y un salvador que nos invita a caminar junto a Él. Encontrar a Jesús en el camino de la vida es la mejor decisión que podemos tomar, una decisión que nos conducirá hacia la verdadera felicidad y la plenitud.


“Dos son mejor que uno, porque sacan más provecho de sus afanes. Si uno de ellos se tropieza, el otro lo levanta.” Eclesiastés 4:9-10

La vida de Jesús nos invita a ser instrumentos de su amor en el mundo. Al seguir sus pasos y actuar con compasión, generosidad y perdón, reflejamos su luz en nuestras acciones y contribuimos a construir un mundo mejor. Pensemos en la parábola del Buen Samaritano, donde Jesús nos enseña a amar al prójimo sin importar raza, religión o condición social.

En el Señor encontramos un confidente de confianza, un ser omnipresente que conoce nuestros más íntimos secretos y anhelos. Podemos depositar en Él nuestras dudas, miedos y necesidades, seguros de que su infinita misericordia nos ampara y nos brinda el consuelo que necesitamos. Recordemos la historia de Pedro, quien a pesar de negar a Jesús tres veces, fue perdonado y restaurado por su amor.

Abrazar a Jesús como compañero de vida es una decisión que transforma nuestra existencia, llenándola de significado, paz y esperanza. En Él encontramos la guía, el amor y la fortaleza que necesitamos para navegar por las aguas turbulentas de la vida, seguros de que su mano amiga nos conducirá hacia un destino glorioso.




Versículo diario:


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