Un golpe de Suerte

Muchas personas se sientan agradecidas por sentir que la suerte se encuentra de su lado. Lo manifiestan de diversos modos. Desde poder gozar de buena salud, tener un trabajo acorde a su carrera profesional o simplemente poder sentir que su vida actual es perfecta “¡Que afortunado soy!”. Donde  se encuentren, con el sustento de sus seres queridos y familias, dejan librado al azar que su situación actual es “perfecta”. Ahora debemos entender y pensar que en la vida tenemos momentos buenos y malos. Circunstancias que nos ponen a pensar y momentos en los que debemos tomar decisiones para poder avanzar y sentirnos “vivos”, ¿Nos quedamos repitiendo esos patrones para no romper el equilibrio?”.  “´¿Queremos mantener todo en una caja de cristal para que siga esa perfección?” “Pues ciertamente moriremos; somos como el agua derramada en tierra que no se vuelve a recoger. Pero Dios no quita la vida, sino designa medios para que el desterrado no sea alejado de él.” 2 Samuel 14:14

No debemos librar al destino ni a la buena fortuna nuestro actual pasar.  Sea buena o malo, nada queda liberado a la suerte. Todo está dentro del plan Divino de nuestro Creador, ya que todo lo que venimos sembrando en vida, tarde o temprano germinará. “Así como de la tierra brotan las semillas, y en el jardín nacen las plantas, así Dios hará brotar la justicia y la alabanza entre todas las naciones” Isaías 61:11

Todo está guíado por el Espíritu Santo y el plan de nuestro Padre que nos da oportunidades para crecer y aprender de nuestros errores. Para poder abrirnos, tenemos que obrar con Fe. Perdonar a quienes nos quieren dañar, a aquellos que se acerquen para ofendernos. El camino resultará sinuoso y repleto de situaciones en donde se pondrá a prueba nuestra Fe, pero siempre deberemos recurrir a nuestro llamado, desde el corazón. Ese corazón, acompañado del Espíritu Santo, jamás se equivocará ni nos generará remordimientos por lo decidido. Desde la oración, desde las lecturas de las Santas Escrituras, poniéndonos en el lugar de otro, ayudando con acciones concretas, todo nos hace mejores Cristianos. Más conectados con Dios y con el objetivo de sanación final. “Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones; que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón. Porque son vida para los que las hallan, y salud para todo su cuerpo.”  Proverbios 4:20-22

Siempre y cuando podamos  entender que los mensajes que nos llegan desde el Cielo, tienen un sentido único por parte de Jesús, vamos a recibirlos desde un lugar sano y pleno. Si nos encontramos en momentos de dificultad, indefensos, sin tener esperanzas no vamos a recibir la señal del Señor. Se manifestará por medio de una persona. Llegará una oportunidad o un compañero que podrá asistirnos para superar el problema. Siempre hay esperanza en el mundo de la Fe, no dudemos del poder del Espíritu Santo nunca. Nos mantiene unidos como hermanos  y es el único medio para seguir adelante sanos y puros. “¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño.” Salmos 24:3-4

¿Te reconoces abierto al Espíritu Santo 100%? ¿Obras desde la Fe a diario? ¿Perdonas a quienes te ofenden? ¿Ayudas a quienes más lo necesitan? ¿Tienes una conexión con Dios desde la oración? Si todas tus respuestas son “si”, vas por un camino único e irrepetible. Si alguna respuesta fue negativa, debes enfocarte en poder mejorar y acercarte a la palabra de Dios. “Mas para mí, estar cerca de Dios es mi bien; en DIOS el Señor he puesto mi refugio, para contar todas tus obras.” Salmos 73:28