El inicio de tu Camino

Encuentra una guía espiritual para comenzar un nuevo camino hacia la luz. Siéntete a gusto y disfruta de esta lectura preparada para tí. 

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“Después de esto miré, y vi una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que yo había oído, como sonido de trompeta que hablaba conmigo, decía: Sube acá y te mostraré las cosas que deben suceder después de éstas.” Apocalipsis 4:1

Creer que el fruto de nuestras vidas es poder alcanzar una meta profesional o poder construir una familia, tener hijos y poder dar soporte para que ellos continúen dicha labor y así repetirlo generación tras generación parece algo ideal para muchos de nosotros. Una actitud distinta, pero integral a lo antes planteado puede mostrarnos que se puede realizar dicha misión alineados y alimentados por el Espíritu Santo. Si deseamos tener una vida fructífera en la Fe, es preciso que pongamos como prioritario esta actitud preferencial hacia Jesús.

Será claro y diferenciador lo que nos produzca la transformación del Señor en nuestra descendencia de sangre. Nuestras generaciones futuras habrán recibido una bendición que permanecerá en su corazón hasta que se los reciba en las puertas del Cielo. 

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"Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.” Juan 14:10-11 

No tenemos que repetir al pie de la letra los mismos pasos y recorrer el mismo camino que realizó Jesús. Debemos basar nuestro accionar sobre el mismo principio de Fe con el que Él se basó, para poder llegar a vincularnos con nuestro Dios Padre.

Ese es nuestro fin y con eso en mente, debemos entender nuestro lugar en este mundo repleto de tentaciones y de sufrimiento. De pequeños siempre repetimos lo que escuchamos o lo que hacían nuestros padres, ancianos o maestros. Desde gestos, latiguillos hasta frases que suelen ser utilizadas en conversaciones cotidianas.

Que hermoso sería que podamos repetir lo que hizo y dijo nuestro Padre Celestial.

¿Sería sencillo si lo tuviéramos con nosotros todos los días no? ¡Lo más importante es que podemos escucharlo y verlo actuar! “¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

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“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados.” 1 Juan 4:10

Claramente el gran desafío como hermanos y hermanas en la Fe que debemos aprender es entender cómo emprender nuestros respectivos caminos apoyándonos en la Fe. Tanto Dios Padre, como Jesucristo emprendieron sus destinos en comunión total.

Esperanzados e iluminados por el Espíritu Santo, contaban con una seguridad y una bondad únicos. Viviendo y reproduciendo la Palabra divina, por medio de su muerte y resurrección, Jesucristo tenía su misión clara: encomendado por Dios Padre vino a vivir de nuevo entre nosotros.

“Entonces Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?” Juan 11:25-26

¿Significa entonces que debemos volver a vivir de nuevo como lo hizo Jesús? Como Cristianos debemos vivir nuestra vida guiados en la Fe. No necesariamente realizar los mismos sacrificios que hizo Jesús, pero si resignificarlos, comprenderlos y conectarnos fuertemente con Dios para poder dar siempre lo mejor de cada uno, sin dudas, replicando su valor (el significado de su muerte y resurrección). 




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