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No existe mayor motivación por superarnos a nosotros mismos mediante la resolución de conflictos o problemas cotidianos, sintiendo que la Fe era la respuesta necesaria a dicho proceso. De poder tomar decisiones hoy y ahora, debemos apoyarnos en el Espíritu Santo y en lo que dicta nuestro corazón para eliminar toda duda y sentimiento oscuro que nos rodee.Pero debemos tener la claridad y el reparo de reconocer que los temas y problemas que nos acontecen no sean vinculados a necesidades superficiales ni materiales. Sabiendo que nuestra vida eterna será desarrollada en el reino de los cielos debido a la Gracia del Señor, debemos priorizar y pedir en oración sanar nuestras emociones y desvíos negativos para poder cumplir con la misión de nuestro Padre Celestial.